Planeación Estratégica o Plan de
Negocios o Plan de Mercadotecnia o Planeación Financiera o Planeación de
Recursos Humanos....?
Estos conceptos se confunden fácilmente, para algunas personas la
Planeación Estratégica no se puede llevar a cabo si antes no se cuenta con un
plan de mercadotecnia o un plan financiero completos.
Esto provoca que se piense que la Planeación Estratégica es un proceso
largo y tedioso, del cual el grupo directivo o gerencial acaba hastiado y con
ganas de concluirlo a la brevedad para dejarlo atrás y ponerse finalmente a
trabajar.
En ocasiones la planeación estratégica se delega a un "área de planeación"
para que luego la cabeza la valide, la ajuste y la confirme. En otras
ocasiones simplemente se omite o bien se considera una tarea que sólo se
realiza una vez cada 5 o más años.
Por ello es importante distinguir dos tipos de Planeación Estratégica:
a) la de largo alcance, la cual responde más a un Plan de Negocio -cuando
se inicia- o bien a un ejercicio de planeación que debe llevarse al menos cada
5 años para definir las estrategias de largo plazo del Gran Plan (10, 20 ó 30
años adelante) y para la cual sí es importante contar con la información
completa del mercado y del entorno económico del país
b) la de corto y medio alcance, la cual es recomendable realizar cada año para
evaluar el avance y los logros alcanzados al ir implementando las estrategias
de largo alcance del Gran Plan en el día a día, revisar la capacidad instalada
y ajustar las estrategias anuales que guiarán la operación (1, 2 ó 3 años
adelante); en este caso es importante mantener actualizada la información del
mercado y del entorno económico
Pero la confusión se presenta cuando se piensa que es estrictamente
indispensable que el primer tipo de planeación se haya dado en forma completa
antes de pasar al segundo tipo; obviamente esto sería lo ideal, pero con
frecuencia no es posible ya que la primera requiere una enorme concentración
de esfuerzos, tiempo y recursos, y no siempre se tienen éstos disponibles
cuando se requieren.
Por otro lado, dado que la operación diaria no se puede parar, muchos
empresarios se niegan a detenerse un momento para planear pues piensan que
esto les tomará mucho tiempo y recursos -están pensando en el primer tipo de
planeación- y prefieren sacrificar la definición de estrategias de corto y
mediano alcance por el establecimiento de tácticas inmediatas sin que estén
debidamente soportadas y sin pensar en las consecuencias. Estas son las
empresas que generalmente se mueven a bandazos ya que están sujetas a los
vaivenes del mercado, son las que apenas sobreviven, las que luchan durante
años y no acaban de superar su situación de riesgo, o bien acaban endeudadas
para finalmente quebrar.
Otro tipo de empresarios son los que finalmente se hacen concientes de la
necesidad de planear a largo plazo y finalmente deciden dedicarle tiempo y
recursos, probablemente ya hicieron antes algún tipo de planeación de corto y
mediano plazo, pero ahora, ante un entorno cada vez más competido ven la
necesidad de hacer las cosas bien, como se deben hacer. Sin embargo, por
pensar en el largo plazo se olvidan de las estrategias de corto y mediano
plazo que son las que orientan la operación en el día a día. Se fueron al otro
extremo. El costo será reorientar el rumbo del barco hacia la nueva dirección
a largo plazo, lo que sumado al desgaste natural que implica Planeación
Estratégica de largo alcance bien puede significar al menos 6 meses
aproximadamente para entrar nuevamente en control de las riendas de todo el
carruaje.
La Planeación Estratégica de corto y mediano alcance es un ejercicio de no
más de un par de días -más o menos- que realiza la máxima autoridad de la
organización junto con su equipo directivo o gerencial, para definir
básicamente tres cosas:
1. Dónde están parados
2. A dónde quieren llegar
3. Cómo le van a hacer para lograrlo
Para responder a estas preguntas básicas existen técnicas sencillas y
claras que no requieren más que una buena dosis de análisis, honestidad y
enfoque... mucho enfoque.
Esto último particularmente debe estar acompañado también de ambición y
realismo; y desde luego de información, pero el riesgo de poner como condición
la disponibilidad previa de información completa para hacer el ejercicio de
Planeación Estratégica de corto y mediano alcance, puede hacer que éste se
posponga o simplemente jamás se realice.
El método de análisis de campos de fuerzas, oportunidades, debilidades y
amenazas -conocido como FODA o bien como SWOT por sus siglas en inglés- es un
instrumento de diagnóstico bastante práctico, del cual, en un proceso de
Planeación Estratégica de corto y mediano alcance bien llevado a cabo, se
desprenden las estrategias organizacionales que conducirán a la empresa
durante los próximos meses (1, 2 ó 3 años), las cuales agrupadas en factores
de éxito (o indicadores de gestión), pueden incluir el levantamiento de
información de mercado, clientes, competencia, de la situación económica del
país, el control del presupuesto de operación, la revisión de políticas y
normas, la redefinición de los procesos, etc., según se requiera para lograr
cada Objetivo Estratégico.
Y los Objetivos Estratégicos ¿de dónde salen? Éstos son las "metas a
mediano plazo" (1, 2 ó 3 años), se derivan de la Gran Meta o del Gran Objetivo
de la organización: la Visión, el gran sueño, lo que "queremos ser de
grandes", es decir, lo que se puede llegar a ser cuando la organización
alcance su máximo potencial.
la Visión es el concepto que marca el fin último de la organización en el
corto, mediano y largo plazo) y se proyecta a 10, 20, 30 años o más. Los
norteamericanos en el 2005 ya planearon su PIB para el 2045. Los japoneses
saben qué quieren lograr dentro de 100 años. En contraste, en México hay
empresas que no se atreven a ver más allá de 3 años y el Congreso de la Unión
se jactó de liberar el presupuesto del 2006 el 31 de noviembre del 2005… sólo
el presupuesto.
De allí la importancia del enfoque, de la ambición y del realismo, y aunque
éste último es un factor importante, hay que considerar que finalmente la
"realidad" la construimos y la transformamos día a día a partir de nuestros
sueños… de nuestra aspiraciones.
Por ello, si bien es importante contar en la medida de lo posible con toda
la información del mercado o de la economía como un requisito “sine qua non”
para hacer Planeación Estratégica, también en cierto modo puede resultar una
limitante a nuestra imaginación, ya que nuestra Visión estaría más en función
de las "condiciones externas" que del propio potencial y talento para crear un
concepto de negocio innovador. Tomemos en cuenta que la mayoría de los
inventos surgen de la experimentación.
Con toda seguridad Bill Gates y gran parte de la lista de Emprendedores de
Forbes y de Fortune no contaron con información previa del mercado para
definir su Sueño... simplemente echaron a volar su imaginación, siguieron su
intuición e hicieron todo lo necesario para convertirlo en realidad.
Tengamos claro que la información de lo que ocurre a alrededor nos ayuda a
definir nuestros productos y servicios y quizás nos ayude a identificar la
mejor manera de producirlos, pero éstos sólo deben ser los medios para
alcanzar lo que nos dicte la Imaginación.
*escrito por Jorge Mohar (Consultor Asociado de Zeus Management Consultants)
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